6 Diciembre 2012
-¿Estás?, por favor contesta.
-¿Qué quieres escritor?
-Discúlpame, ahora fui yo el que cruzó la raya, jamás debí hablarte así.
-Hmm, no te preocupes escritor, estás tensionado, te entiendo.
-Hoy pensé en que no vale la pena seguir viviendo.
-Calma escritor, estoy aquí, desahógate.
-¿Y si hoy es mi último día de vida?
-Dime escritor, que piensas, ¿si mañana es tu último día de vida?
-Quizá no sea mañana, quizá sea hoy, no tengo segura esta vida, todo es efímero, todo es ilusión, es ficción, es solo una sombra de medio día.
-No escritor, no pienses eso.
-Hoy me dio por sentir la vida, saborear su exquisitez, oler su dulce fragancia. Estoy vivo, pero mierda, no sé por cuanto tiempo más lo estaré.
He pasado parte de mi vida buscando la razón por la cual respirar no sea un cruel bien para conmigo mismo, he tropezado, pero sigo en la búsqueda.
-Buen tema para volver. Me tenias de nuevo olvidado en un rincón.
-Eso no es cierto, siempre estás aquí, puedo oír tus pasos tras los míos. Siempre has estado presente, el ausente aquí he sido yo.
-¿Por qué te fuiste?
-No me fui. Estoy aquí, solo que he estado ocupándome de unos asuntos personales.
-¿Asuntos personales?, ¿de qué hablas?, tu único asunto es escribir.
-¡No!, te equivocas, por algo soy un vil escritor. Lo mío es vivir, o al menos es eso lo que tengo planeado.
-Entiendo.
La vida en sí misma tiene muchas facetas, es un frenesí, una ruleta, un juego de cartas, es toda ficción. Hoy por ejemplo, empecé a palpar la realidad que estoy viviendo, estoy entusiasmado por lo que está sucediendo, todo es tan rápido. También tengo miedo, creo, nostalgia, por la soledad, comienzo a extrañarte vida, comienzo a extrañarte aún sin partir.