6 Diciembre 2012
¿Sabe usted señorita que la luna está celosa?, siente envidia del brillo de sus hermosos ojos, de la luz de su sonrisa. Te mira desde lejos y siente desasosiego por no lograr igualar su singular pero sublime belleza.
Pero cuénteme, usted, mujer de exquisita belleza, ¿qué provocar tal envidia en los astros del cielo?...
-¿Enamorado escritor?
-Sí.
-¿Por qué le hablas de usted?
-Ella es la causa de mis insomnios, la dueña de mis insomnios, merece el mayor de mis honores.
-¿Escritor, y por qué ella?
-Por ser la dueña de mis versos, quien roba mis suspiros. Por ser mi dueña, por ser mí deseo, flor de mujer, mujer de exquisita belleza.
-¿Tu dueña, dueña de tus versos, tus suspiros, tu deseo?, ¿Qué fue eso escritor?
-Lo que oyes, lo que siento, es eso.
-¿Ha de ser ella la afortunada?
-No.
-¿No, entonces?
-El afortunado soy yo, por tener la oportunidad de decirle TE AMO.