6 Diciembre 2012
Sólo se oye el sonido de su respiración, la madrugada es fría, el cristal empañado de sus ventanas sólo dejaba que un intermitente rayo de luz penetrara en la sala.
El alumbrado público siempre ha tenido sus fallas, pero eso no logra distraerlo, él sigue inmerso en la historia, sus dedos rozando con una suave hoja de papel al pasar de pagina, su mirada fija en cada letra, su cerebro centrado en cada frase que leía.
En todo el día ella no había salido de su mente, pensaba en su rostro, en su sonrisa, en la suavidad de su piel, en la falta que le hacía, en la indescriptible sensación que sitió al verla el día anterior...
Ya es casi media noche, sus ojos parpadeaban cada vez más seguido, bostezaba, se sentía incomodo allí sentado, eran claros síntomas del agotamiento causado por la lectura, tomó un pequeño señalador de lectura que le había obsequiado un grupo de testigos de jeohva en sus clasicas visitas a los hogares en busca de almas para salvar y de bolsillos para estafar, lo puso al interior del libro y lo cerró.
Sus padres dormían, así que intentando mantener aquel intenso silencio, caminó despacio entre la oscuridad hacia su habitación... Ella había vuelto a su mente...
Allí acostado, con su mirada perdida en medio de la oscuridad, como si se tratara de un ritual, como si fuese un mantra sagrado, susurra su nombre y duerme...
"Aquel lugar le resultaba familiar, tardó un poco en aceptar y reconocer que no estaba en su habitación, no, ni siquiera era su propia casa... Se trataba de la casa de ella, definitivamente esa era su sala... Sí, allí estaba, es hermosa, pensó mientras sonreía, no trató de explicarse como había llegado ahí, solo le importaba ella, se acercó, acarició su mejilla y la abrazó... Una imagen en ese espejo llamó su atención, sus manos temblaban, no podía respirar, no articulaba palabra alguna, era ella, ¡¿cómo puede ser posible?!, es ella quien lleva un cuchillo entre sus manos, es ella quien decidida lo apuñala, es ella quien dice -Ha tenido que ser así..."
Su corazón late rápido, respira con dificultad, y allí está sentado en su cama, diciendose una y otra vez... ¡Ha sido una pesadilla!.